Ser parte de una afición es compartir identidad y pertenencia. Al mismo tiempo, llevar el fútbol más allá de la cancha expone las fracturas sociales que confronta el encuentro entre dos equipos. Ganar o perder no es sólo un resultado, naciones enteras se mueven. Las respuestas de las hinchadas a los marcadores finales no son incidentes aislados, reaccionan en función de las tensiones de nuestros tiempos. Frente a un escenario donde los insultos de odio son habituales durante un partido surge una pregunta inquietante: ¿Pueden los insultos de odio y los actos de discriminación influir directamente en el desempeño de nuestros equipos?
Con base en notas periodísticas, denuncias en redes sociales, conferencias de prensa de los propios jugadores e informes de organizaciones civiles como Kick It Out (Reino Unido), en RacismoMX nos dimos a la tarea de registrar 100 partidos con incidentes racistas u homofóbicos de distintas ligas entre el 2005 y el 2025. Nuestro principal hallazgo fue que la mayoría de los equipos derrotados o en empate (67%) fueron aquellos cuyos fanáticos emitieron insultos racistas o discriminatorios, lo cual nos hace pensar en cómo afectan los insultos a los marcadores.
Gráfica 1. Porcentaje de partidos con registro de insultos que fueron ganados, perdidos y empatados por el equipo cuyos fans insultan, 2005-2025.

Fuente: Elaboración propia
Un ejemplo emblemático fue el partido México-Argentina en el Mundial de 2006. México estaba dominando y dando un gran partido, pero desde la tribuna, los fanáticos mexicanos no dejaban de hacer el infame “grito homofóbico”. Misteriosamente, Maxi Rodríguez, jugador argentino, metió un gol en el tiempo extra, el único que marcó así en toda su carrera, dejando a México fuera del mundial, ¿coincidencia?
La principal diferencia entre Europa y Latinoamérica es la aplicación de medidas disciplinarias cuando se presentan estos casos. Dentro de las ligas europeas, registramos 76 partidos con incidentes de racismo u homofobia, de las cuales se abrieron investigaciones, se aplicaron multas económicas y sanciones disciplinarias a los fanáticos de los equipos responsables. En Latinoamérica, encontramos 21 partidos con algún acto de odio; sin embargo, a diferencia de las ligas europeas, las latinoamericanas no cuentan con información oficial sobre los incidentes o sanciones significativas, por lo que no podemos mostrar con precisión las consecuencias de dichos actos.
En ambos continentes, jugadores, árbitros y federaciones han sido voceros contra el odio, por lo que en el 28% de los casos se aplicaron medidas disciplinarias y en el 23% multas económicas. Desde 2019, las ligas europeas han registrado un aumento en los registros de incidentes de odio, pero no porque haya más casos que en el resto del mundo, sino por la presión de jugadores, organizaciones y patrocinadores para tomar acciones; Campañas como "No Room for Racism" de la Premier League. Sin embargo, los casos de insultos de odio sin ninguna sanción siguen alcanzando el 46%.
Gráfica 2. Porcentaje de partidos con registro de insultos de acuerdo a las medidas disciplinarias implementadas, 2005-2025.

Fuente: Elaboración propia
A pesar de las medidas tomadas para sancionar al club o los aficionados, los resultados obtenidos dejan una mayor pregunta: ¿Son estas medidas suficientes? Al constatar si hubo o no reparación, los datos muestran que en el 94% de los partidos no hubo reparación al jugador o jugadora afectada.
Estos datos sugieren que los insultos de odio ya no son pasados por alto; por cada caso de racismo u homofobia, aparece una respuesta que busca visibilizar estas violencias y reparar al jugador que fue víctima. El odio no se queda en la tribuna: permea en el campo de juego, desestabiliza y fractura la identidad deportiva de los equipos. Esta fuerte relación entre derrotas de un equipo e incidentes por parte de sus fans no puede considerarse mera coincidencia; pareciera más una maldición que las aficiones podrían contrarrestar si deciden dejar el odio fuera de los estadios.
Por otro lado, los informes anuales de la organización británica Kick It Out, existe un daño en la reputación institucional de los equipos cuyos fans insultan en comparación con los clubes que han mostrado una imagen comprometida y responsable para evitarlo. Equipos como el Milan o el Barcelona han respondido con campañas públicas contra el racismo, lo que les ha permitido fortalecer su imagen, su identidad futbolística y además, han sido favorecidos con la firma de contratos con patrocinadores.
El fútbol actual encuentra en la alianza entre patrocinadores y campañas de comunicación globales la manera de conectar con aficiones que rompan con estigmas y discursos de odio. En medio, aparecen deportistas como Vinicius Jr, Raheem Sterling, Antonio Rüdiger, cuya postura ha generado una ruptura con el mito de que el jugador debe “aguantarse”.
Más allá de los datos, los insultos en el fútbol por parte de los aficionados son el reflejo de sociedades que han normalizado la violencia. Esto implica un desafío: ¿Cómo romper con el odio? El fútbol tiene todo el potencial para transformar las canchas de intolerancia en escenarios de reparación. Pero además, ¿Qué relación tienen los insultos de odio con las derrotas de los partidos?
Consulta aquí la Base de datos: Base de datos partidos con incidentes
Nota metodológica: Este ejercicio no constituye un estudio científico, ni estadístico, ni representativo solamente busca reflejar los datos presentados.
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